Rosario a la Virgen de Guadalupe

"Nada te asuste, nada te aflija..."

«Oye y pon bien en tu corazón, hijo mío el más pequeño: nada te asuste, nada te aflija, tampoco se altere tu corazón, tu rostro; no temas esta enfermedad ni ninguna otra enfermedad o algo molesto, angustioso o doliente.” “¿No estoy aquí yo, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en donde se cruzan mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?”

Por favor, le rogamos encarecidamente, incluya en sus oraciones las intenciones de todos nuestros visitantes, muy especialmente, las de aquellos que nos hacen llegar sus peticiones todos los días.

Que la Santísima Virgen siempre le acompañe.


Rosario a la Virgen de Guadalupe

Rezo del Rosario a la Virgen de Guadalupe

Oraciones Iniciales

Se comienza el rezo de los Misterios Dolorosos del Santo Rosario haciendo la Señal de la Cruz, recitando el Acto de Contrición, rezando el Credo, un Padrenuestro y tres Avemarías.Luego se prosigue con la oración que se muestra a continuación:

Señora gracias por que nos amas a pesar de nuestra pequeñez, gracias. Por que nos amas, precisamente me atrevo a decirlo, por nuestra pequeñez y miseria. Si nos convirtiéramos en un volcán de amor no agradeceríamos debidamente tu ternura. Sigue amándonos para que nuestra patria tenga no la gloria efímera y superficial de la tierra, sino la gloria que consiste en ser amado por Ti, en vivir dulcemente en tu regazo hasta que llegue el día en que vivamos no solo allí, sino en el seno amoroso e inmenso de Dios.

Clic para mostrar las oraciones del Rosario Acto de contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Credo: Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Avemaría: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

Jaculatoria: (Opcional y se recita al final de cada decena) María Madre de piedad, Madre de bondad y de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos, ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

El Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!, ruega por nosotros Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Primera Aparición: Sábado 9 de Diciembre.

Rosario a la Virgen de GuadalupeFue en la Mañana del día Sábado 9 de Diciembre de 1531, que una muy hermosa mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y con su manto tachonado de estrellas, se le apareció a un muy humilde indígena Mexicano; Juan Diego Cuauhtlatoatzin, indio recientemente convertido al cristianismo, oyó un canto desde la cima del cerro del Tepeyac. De repente, el canto se detuvo, una mujer lo llamó y le dijo:

«Juanito, Juan Dieguito, el más pequeño de mis hijos, ¿a dónde vas?»

«Señora y Niña mía, voy a las cosas divinas que nos dan y enseñan nuestros sacerdotes, los delegados de Nuestro Señor.»

«Yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios por quien se vive, Señor del cielo y de la tierra. Deseo que se me erija aquí un templo, donde mostraré mi amor a los moradores de estas tierras y a los demás que me invoquen, pues yo soy vuestra Piadosa Madre. Ve a decir al señor obispo de México que yo te envío a manifestarle mi deseo.»

«Voy Señora Mía a cumplir tu mandato, por ahora me despido de Ti, yo tu humilde siervo.»

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Avemarías:

Gloria:
Jaculatorias:

Mi corazón en amarte enteramente se ocupe y mi lengua en alabarte Madre Mía de Guadalupe.

Santa María de Guadalupe Reina de (mencione su país), salva nuestra patria, salva nuestros hogares, conserva y aumenta nuestra fe.


Segundo Aparición: Sábado 9 de Diciembre.

rosario a la virgen de GuadalupeEse mismo día (9 de Diciembre del año 1531) pero ya por la tarde, el desconsolado Juan Diego, regresó a aquel mismo lugar, en donde se había encontrado con la Santísima Virgen María, algunas horas antes para comunicarle el resultado de su entrevista con el obispo Fray Juan de Zumárraga: El obispo, escéptico de Juan Diego y su mensaje, le pidió que volviera en otra ocasión para escucharlo nuevamente. Al llegar al lugar, la Madre de Dios se aparece nuevamente ante Juan Diego, quien arrodillado inicia la conversación:

«Señora y Niña Mía. El prelado me recibió benignamente y me escuchó, pero comprendo que cree que cuanto le he dicho es invención mía, que Tu quieres que te hagan un templo. Te ruego que le encargues tu mensaje a uno de los principales, conocido y estimado, para que así le crean. Yo, soy un hombrecillo insignificante, soy cordel, soy hoja seca…»

«Oye hijo mio, ten por cierto que son muchos los mensajeros a quienes puedo encargar mi mensaje, pero es de todo punto preciso, que seas tu mismo quien lo entregue y que por tu mediación se cumpla mi voluntad. Te ruego que otra vez vayas a ver al obispo y le digas que Yo en persona, la siempre Virgen María, Madre de Dios te envía. Que haga el templo que le pido.»

Señora y Niña mía, iré a hacer tu voluntad, pero seguro no me creerá. Mañana vendré a decirte lo que me respondió el prelado.

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Avemarías:

Gloria:

Jaculatorias:

Mi corazón en amarte enteramente se ocupe y mi lengua en alabarte Madre Mía de Guadalupe.

Santa María de Guadalupe Reina de (mencione su país), salva nuestra patria, salva nuestros hogares, conserva y aumenta nuestra fe.


Tercera Aparición: Domingo 10 de Diciembre.

rosario a la virgen de GuadalupeAl Día siguiente, muy temprano de madrugada, salió Juan Diego con rumbo a Tatlelolco a instruirse en las cosas divinas. Después de asistir a la Santa Misa, fue nuevamente a ver al señor obispo Fray Juan de Zumárraga, se arrodilló ante él, acongojado y lloroso, le expuso el mandato que había recibido de la Señora del Cielo. El obispo le hizo muchas preguntas relacionadas a las apariciones e insistió, en que era del todo necesaria alguna señal para que se le pudiera creer. Entonces Juan Diego le contestó:

«Dime cual ha se ser la señal que quieres y luego iré a pedírsela a la Señora del Cielo».

Viendo el señor obispo que Juan Diego, sin contradecirse todo lo ratificaba, lo despidió. Llegó pues Juan Diego a donde lo estaba esperando la Virgen. Allí le dio la respuesta del señor obispo. Nuestra Señora respondió:

«Bien. Hijito mio, tienes que volver aquí mañana para que lleves al obispo la señal que te ha pedido. Con esto te creerá y ya no dudará. Y sábete hijito mio que yo te pagaré, el cuidado, el trabajo y el cansancio que por mi haz hecho.»

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Avemarías:

Gloria:

Jaculatorias:

Mi corazón en amarte enteramente se ocupe y mi lengua en alabarte Madre Mía de Guadalupe.

Santa María de Guadalupe Reina de (mencione su país), salva nuestra patria, salva nuestros hogares, conserva y aumenta nuestra fe.


Cuarta Aparición: Martes 12 de Diciembre.

Rosario a la virgen de GuadalupeAl llegar a su casa, Juan Diego se encontró con una muy triste noticia: su tio Juan Bernardino, se hallaba gravemente enfermo, razón por la cual, se pasó todo el día 11 buscando médicos y medicinas sin que ninguno lograse conseguir la mejoría de su tío. Debido a esto, resolvió que al día siguiente (Martes 12 de Diciembre) iría temprano a traerle un sacerdote para que le diera los últimos auxilios. Para evitar encontrarse con la Virgen, Juan Diego tomó está vez un camino diferente, pero la Señora del Cielo le salió al encuentro y le dijo:

«¿A donde vas hijito mio?»

«Señora y Niña mía, voy a donde puedo conseguir un sacerdote que confiese a mi pobre tío que está muy enfermo.»

«Oye hijito mio, no se turbe tu corazón.¿No sabes que yo estoy aquí, yo que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿Qué más puedes querer?No estás en mi regazo y corres por mi cuenta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella, ten por seguro que ya sanó…»

Según después se supo, Juan Bernardino sanó en ese mismo momento. Estas palabras de Nuestra Señora, la Santísima Virgen María lo consolaron mucho y rogó a la Virgen que lo mandara a enviar la señal al señor obispo.

«Sube hijito mio a la cumbre del cerrillo. Corta las rosas que allí hallarás y tráelas a Mi presencia. Ve, hijo mío, y cumple lo que te he mandado.»

Obedeció Juan Diego. Subió al cerrillo y encontró una gran variedad de coloridas y fragantes rosas de Castilla, las que cortó y llevo a la Virgen. Ella las tomó en sus manos y con gran delicadeza, las puso en la tilma de Juan Diego diciéndole:

«Hijito, estas rosas son la señal que llevarás al obispo. Le dirás que vea en ellas mi voluntad».

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Avemarías:

Gloria:

Jaculatorias:

Mi corazón en amarte enteramente se ocupe y mi lengua en alabarte Madre Mía de Guadalupe.

Santa María de Guadalupe Reina de (mencione su país), salva nuestra patria, salva nuestros hogares, conserva y aumenta nuestra fe.


Quinta Aparición: Martes 12 de Diciembre.

Quinto misterio dolorosoJuan Diego, contento y seguro de salir bien de la encomienda, se fue a ver al señor obispo, desplegó ante él su manta, se esparcieron las flores y apareció la hermosa imagen de la Virgen Santa María de Guadalupe, Madre de Dios. Al verla, el señor obispo y todos los que con él estaban, cayeron de rodillas y mucho la admiraron. Pidió perdón a Dios y a su humilde siervo, por no haber creído en el mensaje de Nuestra Señora. Muy emocionado, desató la tilma del cuello de Juan Diego y la llevó a su oratorio.
Ese mismo día Martes 12 de Diciembre, se apareció la Santísima Virgen a Juan Bernaridno; tío de Juan Diego, en su casita de Tulpetlac.
Cuando volvió Juan Diego a su casa, encontró sano y repuesto a su tío. Lo llevaron a la presencia del señor obispo, ante quien ratificó que se le había aparecido la Santísima Virgen María, devolviéndole la salud e indicándole el nombre con el que quería ser llamada: Santa María de Guadalupe...

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Avemarías:

Gloria:

Salve Regina:

Jaculatorias:

Mi corazón en amarte enteramente se ocupe y mi lengua en alabarte Madre Mía de Guadalupe.

Santa María de Guadalupe Reina de (mencione su país), salva nuestra patria, salva nuestros hogares, conserva y aumenta nuestra fe.


Letanías de la Virgen de Guadalupe **Las frases coloreadas en verde corresponden la parte responsorial de las Letanías..

Señor, ten piedad
Señor, ten piedad,

Cristo, ten piedad
Cristo, ten piedad,

Señor, ten piedad
Señor, ten piedad,

Cristo, óyenos
Cristo, óyenos

Cristo, escúchanos
Cristo, escúchanos,

Dios, Padre celestial,
Ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Ten piedad de nosotros.

Dios, Espíritu Santo,
Ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios,
Ten piedad de nosotros.

Santa María de Guadalupe,
Ruega por nosotros (emplear esta respuesta de ahora en adelante).

-Santa Virgen de las Vírgenes, -Hija del Padre Creador del cielo y de la tierra,
-Madre del hijo que vino a traernos la vida en abundancia,
-Esposa del Espíritu Santo de quien concebiste al redentor,
-Madre Virgen,
-Madre de todos los hombres,
-Madre de la Iglesia,
-Madre de tus servidores a quienes prefieres humildes y sencillos,
-Madre que agradeces y pagas lo poco que hacemos para servirte,
-Madre que nos das tu amor, tu compasión y tu auxilio,
-Madre que remedias nuestras miserias, penas y dolores,
-Madre que nos llevas en tu regazo y nos haces correr en todo por tu cuenta,
-Madre que sales al encuentro de tus hijos desviados,
-Madre que te complaces en quienes buscan las cosas de Dios como Juan Diego,
-Madre Admirable que tomas en cuenta a los obispos, sacerdotes y fieles,
-Virgen Fiel,
-Virgen que nos pediste un templo en el Tepeyac,
-Virgen que hiciste brotar rosas fragantes en tierra infecunda,
-Virgen que dibujaste tu celestial imagen en la tilma de Juan Diego,
-Virgen que quisiste ser llamada Santa María de Guadalupe,
-Estrella de la evangelización,
-Rosa Mística del Tepeyac,
-Gloria y alegría de nuestros pueblos,
-Salud de los enfermos,
-Consoladora de los afligidos,
-Auxilio de los Cristianos,
-Reina de los ángeles,
-Reina de las vírgenes,
-Reina de todos los Santos,
-Reina de México (puede mencionar su país),
-Emperatriz de las américas,
-Reina de la paz.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios
Para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de nuestro Señor Jesucristo.


Oraciones finales

Te suplicamos, Señor Dios nuestro, que nos concedas celebrar con fervor y alegría la solemnidad de Santa María de Guadalupe, y que por su intercesión, seamos siempre libres de pecado y llenos de tu paz. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Señor Jesucristo que desde la cruz en la persona de Juan evangelista nos regalaste a María como Madre, y en el Tepeyac, ella misma declara a Juan Diego que es piadosa Madre Nuestra, concede benignamente que todos los que te buscan, se alegren de haberte encontrado por la mediación de Santa María de Guadalupe, Nuestra Dulce y Santa Madre.

TU que con el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita! Amén.


rosario a la virgen de Guadalupe